El nuevo álbum de Taylor Swift no representa un cambio de tercio ni el inicio de algo nuevo, sino una continuación del espíritu de Midnights' (2022). En todos los planos: el lírico, con su ahondamiento en los chascos sentimentales y las angustias que durante un tiempo la mantuvieron en vilo durante todas aquellas noches, y el sonoro, poniendo las tramas de sintetizador como colchón primario en un cancionero que, como aquel, juega con el perturbador contraste entre frialdad clínica y calidez emocional.